Marta Cabeza Villanueva
Es un reto ser uno mismo y un éxito lograrlo pero
nada es gratuito, puedes ser excepcional pero si no trabajas tus cualidades intensamente,
esas en las que te distingues y te hacen ser diferente, tan solo serás uno más.

Nos educan para ser como otros, para pensar cómo
piensan los demás y para dirigir nuestros pasos como lo dicta la mayoría de la
sociedad. Nunca lograremos ser como los demás, es una batalla perdida de
antemano, tampoco podemos ser mejores, tan solo podemos ser nosotros mismos, y eso sí, podemos ser nosotros mismos al
100%.

Ahí radica nuestra diferencia lograr ser nosotros mismos sin copias ni imitaciones. Podemos lograr nuestros sueños, ese es
nuestro éxito personal e individual y repito, éste no es gratuito.
Requiere
esfuerzo, horas de trabajo y no flaquear, no escuchar las opiniones negativas
de los demás, dejar de hacer cosas que la mayoría practica, por ejemplo:
inundarnos de televisión o Internet, hablar mucho de lo mal que va todo, ir de
copas…. Requiere también perder muchas veces horas de sueño y sobre todo se
necesita encontrar tiempo para escucharnos. 

En ese
tiempo “únicamente nuestro”, aprendemos a conocernos y saber qué es lo que
hemos de hacer y “como hacerlo”.
Sentimos la fuerza del corazón que nos llena de
seguridad para creer en nosotros mismos. No nos dejamos influir  por los miedos de aquellos que perdieron por
el camino sus sueños, seguramente porque dejaron de creer en ellos mismos y
desde luego dejaron de intentar lograrlos.

Que mejor momento para darte un tiempo de permiso y ser realmente
auténtico. Necesitas tiempo para sentir,
expresar tu creatividad y actuar, tiempo
de saborear
instante a instante intentando ser consciente e intentando ir
más allá de condicionamientos, hábitos o creencias. Tiempo para respetarte y dejar que surja lo nuevo en ti, tiempo para escucharte y comprender, tiempo para aceptar la infinita
variedad de características humanas capaces de diseñar a cada uno de nosotros. Tiempo para descubrir el mundo interior
que te guía; tu sonido, tu color, tu voz, tu aroma…disfrutando también del
entorno; viento, palabras, dibujos, colores, sonidos,… la vida dentro y fuera
de ti mismo.

No se te
ocurra pensar y, mucho menos decir, que no tienes tiempo, sí lo tienes, 24
horas cada día, ¿no crees que puedes dedicar al día media hora para ti?, cuando
lo pruebes le dedicarás mucho más, doy fe. 

Hace tiempo cuando casi había perdido mis sueños
pensaba que una vida así sería aburrida y solitaria, sería triste y quién sabe
si hasta peligrosa. Hoy sé y afirmo que es todo lo contrario, complaciente,
serena, alegre, llena de aventuras diarias por disfrutar sin presión y sin
miedo.

Las vacaciones son para descansar y disfrutar pero
son también tiempo de aprendizaje, tiempo para asumir, aprender e intentar no
repetir. Tiempo de descanso no quiere decir no hacer nada, tampoco quiere decir
hacer todo aquello que no nos hemos permitido hacer a lo largo del año y mucho
menos cansarnos en actividades que no nos aportan descanso interior.

Las vacaciones nos ofrecen, en un descanso
agradable, tiempo para escucharnos, poner en orden  nuestra vida
cotidiana y tomar decisiones acertadas para continuar los meses
siguientes de forma más completa.

Las vacaciones este año, para una gran mayoría se
terminaron y, la cotidianidad con su orden y organización nos trae la
posibilidad de recuperar, en el día a día, aquellas actividades que nos
permitieron disfrutar. 24 horas cada día son muchas horas, descontemos el
trabajo y el dormir y seguro que nos quedan algunas más. Esas horas son muy
importantes, nos ofrecen la posibilidad de organizarlas bien para poder recuperar
momentos y actividades que nos permitan sentirnos vivos, compensando así el
trabajo obligatorio de cada día.

No es bueno esperar las vacaciones como algo
necesario e imprescindible para poder continuar y sobrellevar una vida agobiada.
Podemos, si nos sabemos organizar bien, encontrar tiempo libre para disfrutar
de ser nosotros mismos sin dejar de realizar nuestras responsabilidades y sin
dejar de ejercer nuestras profesiones.


Si nuestra
actitud es positiva y sabemos encontrar diariamente esos tiempos que nos
permiten sentirnos vivos, ya no serán tan necesarias las vacaciones
. Si así lo vamos haciendo, un día de pronto sentimos que disfrutamos tanto en las obligaciones como en nuestro tiempo libre, esto nos permite sentirnos en paz.

El Sol gira y gira constantemente, no se detiene
ni se cansa. A veces decimos, hoy no hace sol y, no es cierto, se esconde
detrás  de nubes, lluvia, fenómenos
meteorológicos. El sol siempre está, toda una lección de sentido de vida como
acción que sabe que ha de realizar, sentido y misión al mismo tiempo.

¿Y quién gira? me pregunto de pronto ¿él o la
Tierra? ¿La tierra o nosotros? Entonces recuerdo, el sol gira alrededor del
centro de nuestra galaxia, la tierra alrededor del sol y ¿nosotros?…

¿Alrededor de que o de quien deberíamos girar?

Si giramos alrededor de nuestros pensamientos
dispersos permaneceremos entre nubes y huracanes, fuerzas meteorológicas que
nos impiden permanecer conscientes y presentes. Si en cambio nuestro girar es
constante y consciente deslizándose en una acción continua y entregada desde
los dictámenes del corazón, todo irá bien. Será correcto, adecuado y
profundamente beneficioso para nuestro individual proceso evolutivo.

¿Deberíamos nosotros girar con la misma entrega?, ¿cómo
sentido y misión al mismo tiempo?, creo que sí. 

Hoy tomo ejemplo del girasol del jardín, el me
hace recordar cada segundo el intento de permanecer las 24 horas, de cada día,
girando mis pasos en la dirección que indica mi corazón. Sabia naturaleza que
sencilla y natural nos permite recordar lo fácil que es vivir si disfrutamos
del presente.

Mirando y mirando el girasol, observándolo con
admiración descubro que, cada pipa del girasol crece desde una estrella de
cinco o seis puntas, con la misma forma que podríamos dibujar la gran estrella
llamada Sol. 

¡Qué maravilla! armonía, equilibrio, belleza,
color, forma…aquí, al alcance de nuestra vista, dentro, en el sentir hondo de
nuestro ser y en el Todo también que nos envuelve y cubre con su manto de
energía. Un ejemplo más, de que somos todo en un todo.

Y llegando un poco más allá, observando nuestro
entorno con respeto y apertura podemos sentir también nuestra propia belleza y
armonía.

Una forma especial de disfrutar conscientemente
nuestras vacaciones.
Bastantes días después de visitar la hermosa
exposición de Sorolla, todavía resuenan en mi memoria las palabras de algunas
de sus cartas: 

“Yo pinto
siempre con los ojos”
, decía Sorolla, y no es esta una afirmación menor; el,
concibe la representación como un desvelamiento del mundo a través de la
mirada; desde ella se extrae la “verdad” de la naturaleza: “… pues el esfuerzo
general es hacer la verdad con sinceridad y gran vigor…”
 

«Bendito sol,
que amo cada vez más….»
 
“Pintar al
sol”
decía;  y no le acobarda el sol intenso, el pleno sol, sino que le produce
un estado de exaltación: 
“Deseo salga
el sol mañana y entre en calor artístico…”
 

Y resuenan con fuerza sus palabras al ver el
milagro diario de la naturaleza en el jardín. Un girasol gigante ha ido creciendo
silencioso y seguro buscando el sol, un sol caliente y fuerte después de una
primavera especialmente húmeda. Un girasol que alberga en su tallo siete o
nueve pequeños girasoles que en su búsqueda de luz están a punto de crecer como
el primero.

Como su nombre indica el girasol gira buscando la
energía del sol, lo necesita, lo busca para crecer y desarrollarse y también para morir con él
transformándose en semilla. No sé muy bien como irá evolucionando pero me
maravillo de su altura, de su belleza, de sus minuciosas formas y dibujos
sincronizados en un mismo ritmo de búsqueda de luz solar. Intento  contagiarme de esa intensidad y vigor que
Joaquín Sorolla sentía y también de este girasol sencillo y callado que muestra
en su sencillez la belleza de la luz. Intento mirarlo con ojos que no quieren
ver sino sentir, sentir su belleza para contagiarme y buscar la luz con su
misma decisión y firmeza. Es recomendable contagiarse de belleza, de la que nos
entrega día a día la naturaleza, es bueno y diría que produciría una necesaria
gripe para sentir y experimentar la vida desde una mirada profunda y hermosa.

Observo las pinceladas de Sorolla y se llenan
también mis pupilas de luz, color, y pasión. Al observar despacio la belleza
del girasol en lo alto de una escalera, entre sus formas descubro, cerca ya de
sus pétalos, dos o tres círculos de estrellas y me maravillo de nuevo, nunca
hasta hoy lo había observado y siento la unión del girasol con la noche, la noche
y el día, el sol y las estrellas. Movimiento armónico de la naturaleza en su
más pura armonía. 
!!!Contagiémonos¡¡¡

Muchas veces los padres buscando y deseando lo
mejor para sus hijos les empujan a realizar actividades sin preguntarles si
realmente van a disfrutar practicándolas. No se detienen a reflexionar para
descubrir que no son como ellos. Los niños tienen identidad propia y no hay dos
iguales. Al empujarles a que realicen un sinfín de actividades, no se dan
cuenta que los están forzando, ya que se les dirige muchas veces a realizar y
aprender lo que ellos no lograron, no pudieron o quizá no se les permitió. Y
digo forzar ya que detrás de ese beneficio aparente que se le proporciona al
niño, está la presión inconsciente de que lo han de lograr o, por el contrario,
el fracaso sería doble o quién sabe si triple ya que no han superado la
expectativa esperada por sus progenitores. 
En lugar de volcar los sueños y aficiones en ellos
engañándose de que eso les permitirá ser mejores y más felices, sería
recomendable observarlos, escucharlos y permitirles que practiquen aquellas
actividades que les gustan, de esa forma desarrollan sus cualidades. La práctica
de las cualidades siempre será positiva ya que les facilita un caminar más
directo y compensador hasta que encuentren su lugar. 
Nuestros sueños son nuestros y ellos tienen los
suyos, la mejor recomendación para que ellos disfruten de sus cualidades y se
esfuercen por mejorarlas es que los padres también lo hagan. Ese ejemplo sí ayuda, sí sirve, sí contagia. 
Todos
tenemos cualidades especiales que nos identifican y caracterizan y se ha de
intentar que los niños las puedan conocer, valorar y potenciar desde una edad
temprana, y si son creativas mejor que mejor. Los padres no deben tener miedo a
la creatividad, no deben creer que elegir un camino creativo pueda marcarles un
rumbo poco firme y estable. Si aprenden a hacer aquello que aman les permitirá
no solo mantener su mente quieta dejando libre la intuición y por lo tanto
comprender con mayor rapidez que deben hacer en la vida, sino que les
proporcionará un camino más fácil, más rico, más completo pues permanecen
escuchando el sentir hondo del corazón.
Reflexionemos, el Dios Dinero no hace feliz a
nadie, sobre todo cuando no se disfruta, tarde o temprano el muro de la
apariencia cae, ya sea por causas ajenas o circunstanciales y  el vacío es difícil de volver a llenar si no
se han conservado vivas las cualidades. Si se mantiene la escucha interna y se
es fiel a los sentimientos, las trabas y pruebas que la vida nos ofrece serán
fáciles de sobrellevar. Sin embargo la práctica de las cualidades se olvida o
se deja generalmente para momentos de vacación, para días festivos o para
cuando uno se jubila, mientras la dirección primera de la vida está enfocada a
ganar dinero y competir. Se dice que el dinero ayuda y, sí que ayuda, pero muchas
veces supone una trampa para continuar engañándose en una sociedad vacía de
valores donde todo está permitido  y
donde se ha de consumir para ser feliz. El dinero es una energía y ha de fluir
no se le debe limitar controlando su dirección o finalidad, cuando hacemos lo que sabemos hacer y
amamos, la prosperidad nos aporta todo aquello que necesitamos.
La vida fácil, es decir, “tener de todo” sin haber
aprendido a luchar ni a esforzarse por: estudios, desarrollar cualidades, intentar
lograr los sueños… es muy peligrosa, se olvida con facilidad lo más importante
en la vida, que es escucharse y conectar con el ser que habita en nosotros. Se olvida que ser es mucho más que tener.
Se olvida que la vida en si es sencilla
y que puede proporcionarnos todo aquello que necesitamos si actuamos  de forma sencilla o dicho de otra forma si
somos consecuentes con lo que sentimos.

                 Veo o no veo
Antes o después

Ayer o mañana

Aquí o allí
Dentro o fuera
Pronto o tarde
     Cerca o lejos

Siempre o nunca
………………………………
 !!!!!! NADA y TODO
¡¡¡¡¡¡

   Y… ¿Qué tal? Ahora

Hablamos de lo mismo y, sin querer, limitamos lo
que no tiene límite.

Sin ser conscientes atrapamos la libertad de la
unión, la fusión de todo lo  creado, la esencia misma de la que estamos hechos,
a la que pertenecemos. Y ahí nos perdemos alejándonos encerrados entre límites,
conceptos, creencias, hábitos y emociones.

Amar no tiene límites, la Conciencia tampoco,
el tiempo menos ya que solo existe el eterno presente, y… ¿el discernimiento,
el silencio, la inocencia tienen límite?… NO, no lo tienen.

Nuestra mente puede llegar más lejos del límite
en el que nos dejamos someter por ella, los pensamientos pueden detenerse y
atreverse a escuchar el silencio, pueden atravesar conceptos y creencias
descubriendo un nuevo mundo con nuevas sensaciones y palabras. Palabras necesariamente
mudas hasta que las emociones y hábitos hayan logrado la libertad  de la inocencia, el perdón y el
agradecimiento.

Entonces, las sensaciones nuevas, mudas de
palabras aun, podrán expresarse con nuevos matices, colores y formas. Una
visión interna podrá manifestarse y el artista debe, “tiene la responsabilidad”,
de liberar su mente y sus emociones de límites para poder mostrar en su
lenguaje propio, uno Nuevo. Un TODO, en todo lo cercano, como toma de
conciencia para aquel que todavía no es capaz de ver, oír y expresar desde la
consciencia. Para aquellos que buscan despertar del sueño que los limita y
logren sentir la verdadera libertad.

Sri Aurobindo dice, “Si el poder de pensar es
muy poderoso, más poderoso es el poder de no pensar”.

Probarlo es una buena y bonita experiencia, probablemente
después sientas  y quieras que sea imprescindible
en tu intento diario de caminar consciente.
¿Cuántas veces visitas Internet?
Aun sin querer nos encontramos conectados ya sea
por usar el correo electrónico o por necesitar información sobre algo en
particular.

¿Cuántas veces nos aseguramos de que la
información es verídica? ¿Todo lo escrito que encontramos está bien?

¿Cómo podemos saber que las fuentes en las que
están basadas las informaciones que nos bombardean son correctas?, ¿son neutrales
y ciertas?

Ayer, justo cuando acababa de entrar en nuestro
correo la información de “una especial gimnasia o ejercicios abdominales
hipopresivos” como garantía para lograr un vientre perfecto en estas vacaciones
y, publicada en una revista conocida, entraba por la puerta del centro una muy
buena profesional conocedora del cuerpo humano, Susana Escalera. Le pregunté
qué opinaba y os transmito su mensaje:
Como muchos
otros temas en la vida, cuando aparece algo novedoso, lo muestran como si fuese
lo mejor y, éste mejor, “suele ser solo a nivel estético”. Con los ejercicios
de abdominales hipopresivos, se habla de las personas que no lo pueden realizar
como hipertensos y embarazadas y, por supuesto, de los beneficios que aportan. Pero
¿nos hemos parado a pensar si los órganos internos (hígado, estomago, bazo,
páncreas, riñones, intestinos) se perjudican???? Sí, queda un vientre plano pero…
¿qué les ocurre a nuestros órganos internos con las apneas???????? Se habla de
la apariencia externa, y porque no se habla del proceso interno del cuerpo????
Meditémoslo
antes de probarlo. Susana Escalera Martí
Al conectar y buscar en Internet es indispensable reflexionar
ante lo que nos explican, es bueno contrastarlo, y sobre todo hay que sentirlo.
No todo está bien documentado, no todo es imparcial, no todo nos sirve a todos,
no todo es necesario, no todo es profesional, no todo vale la pena, no todo…… 

Y nos preguntamos ¿Qué sería necesario para no
dejarse influenciar por mensajes maquillados con intereses concretos?, o ¿simplemente
descritos desde la voluntad de ayudar a todo el mundo?

Escucharse y
permanecer en silencio mental,
cada día es más necesario y recomendable.
Practicarlo y ser perseverante es necesario para lograrlo y con esa actitud la
vida te llevará por el camino adecuado que debas recorrer, sin caer en
tropiezos innecesarios.

Podemos elegir y debemos elegir la dirección de
nuestros pasos con sabiduría y ésta, solo se encuentra en el silencio mental
donde se encuentra nuestra consciencia.

Mis manos guardan el aplauso contagioso de los
cientos de espectadores que disfrutamos de la danza y la música hace unos días
en el teatro Tívoli de Barcelona, se contagiaron de tal entusiasmo y alegría que
siguen vivas y con mayor fuerza expresiva. Realmente sentir, ver, compartir… la
belleza de la creación, la fuerza de la acción adecuada, la vibración intensa
del movimiento de los bailarines, el color luminoso, su mirada y gesto junto
con los sonidos en acción-movimiento de los músicos, fue hermoso. La música
unida y fundida con la danza en una misma respiración-ritmo-belleza. Los
sonidos profundos, intensos, vibrantes, suaves, delicados y alegres se unieron
al movimiento armonioso del sentir de los bailarines. Toda una sorpresa de
interacción nueva en el espectáculo de la danza, sinergia que demuestra el
talento de personas y equipos que trabajan día a día con ganas, ilusión y
profesionalidad arriesgándose en entregar lo mejor de ellos en cada segundo.
Irrepetible y digno de verse, una pena que sea una despedida.

Hace unos días escribía que pena lo poco que se
cuida y se respeta la cultura, en este país al que pertenezco y que a veces me
entristece. Una vez más, veremos alejarse a jóvenes artistas mundialmente reconocidos
 para seguir sus caminos creativos e
innovadores enriqueciendo la cultura en otros países. Ángel Corella nos ofreció
un espectáculo digno del mejor país, digno de una cultura radiante de
creatividad y novedad, es un creador nato igual que el músico Ara Malikían y
“La Orquesta en el tejado”       atrevidos, alegres, y virtuosos que nos
deleitaron dos horas haciendo brotar la sonrisa, la admiración el sentir hondo
de que merece la pena seguir viviendo. Nos inundaron de poesía hasta el último
poro, su complicidad, sus movimientos rítmicos y armoniosos, valientes y
espontáneos… todo fue un regalo para recomendar y disfrutar.

“Inundémonos de belleza y el mundo
cambiará”
como artista y creadora es mi obligación encontrarla, sentirla y
mostrarla, y mientras sigo adelante continuaré en el intento llenándome de la
belleza de aquellos que no se rinden y se atreven a innovar.
Mientras pinto o escribo  no puedo soportar escuchar ópera, necesito verla y sentirla y mientras  pinto o escribo solo necesito silencio para sentir.

¡Cómo me gusta disfrutar del Liceo e inundarme
de sonido-belleza¡

Vivimos un momento social en el que la cultura,
más que nunca, está difuminándose, perdiéndose entre quejas, disgustos y
desalientos. Una cultura que a duras penas había sido cultivada, hoy se intenta
desvanecer tristemente. Anoche estuve en la ópera y me reconforté al participar
en un encuentro silencioso, un común aliento humano sin nombre ni datos unidos
en el aplauso, el silencio y la belleza de la voz. Un abrazo común y
desinteresado más allá de tejanos o joyas.

Desde luego no está todo perdido y me pregunté:
en una ciudad tan grande como Barcelona ¿Cuántas personas no han estado nunca
en el Liceo? Seguramente no lo han disfrutado ni lo valoran por
desconocimiento, seguramente tienen conceptos cargados de ideas poco atractivas
y escasas del verdadero interés cultural que el arte aporta, representa y
repercute en cada uno de nosotros. ¿Cuántos liceos se tendrían que llenar
diariamente para colmar el desaliento y desilusión?

Sin el arte la sociedad se embrutece, se pierde
en lo puramente material se olvida de aquellos valores necesarios para seguir
adelante, creer y atreverse a seguir siendo uno mismo más allá de dogmas y
prohibiciones. Pensar, sentir y actuar sin miedo es peligroso creen los que
mandan, sean de un bando o de otro. Siempre lo han medio prohibido o
desprestigiado ya que interesa dominar a través del miedo y, el arte, nos
permite volver a sentir que somos libres, libres de sentir y expresar la
belleza, lo mejor de nosotros mismos. No interesa hablar de acciones hermosas,
de impulsos creativos, de reacciones valientes y osadas, no se valoran las
actitudes de respeto y atrevimiento en el trabajo diario, no interesa hoy ni
ayer, aunque en los últimos años habíamos avanzado para poder lograrlo. Sí,
sigue pareciendo que interesa bañar a la sociedad de miedo, inseguridad y necesidad
de callar para sentirse más o menos seguros mientras te esfuerzas por resistir
unas cargas que no son tuyas, unos errores que te confirman una y otra vez que son
sus errores y que tu, “como buen ciudadano” has de rescatar y apoyar. Y ¿Por
qué? Si nos han enseñado valores como responsabilidad, honestidad y sinceridad,
mejor que cada uno asuma su propia carga y no la ajena. De nuestros errores y éxitos
podemos aprender de los errores que no hemos cometido, no debemos  asumirlos o al menos no debemos dejarnos intimidar.


Ayer sentí el valor de la libertad compartida,
expresada en aplausos y silencios de aquellos que seguimos adelante intentando
no perdernos ni dejarnos bañar en el pesimismo, el miedo o la frustración. El
arte sigue adelante su camino entre valoraciones ambiguas ya que los inicios de
un siglo conllevan restos del anterior y podemos no rendirnos y podemos seguir
manifestando que sí se puede ser libre y sí se puede vivir en la honestidad y
sinceridad para mostrar belleza y hermosas propuestas.

Bajo el título «Valquiria» de Richard Wagner vienen impresas estas tres palabras: incesto, lucha, castigo. 

Realmente todo ello sucede pero hay más, habla del amor en muchísimos matices y aunque sí hay intolerancia, enfado, apariencias, intereses, venganzas, promesas… también expresan tolerancia y perdón profundo. A lo largo de las casi cinco horas expresan sentimientos y su lucha por defenderlos: osadía, firmeza, exigencia, honor, reconocimiento de culpa, engaños y expectativas truncadas, serenidad y respeto, obediencia al sentir hondo, valoración y respeto por lo que sienten otros, dignidad y aceptación.


Un sentir humano desgarrador y conmovedor para reflexionar.

La vida nos invita  a fluir dejándonos llevar en la armonía de un
ritmo adecuado a cada uno de nosotros. Cada persona tiene diferentes vibraciones
y matices de color que ha de descubrir, aceptar y potenciar para no perderse en
las pruebas que la vida le ofrece durante la experiencia que llamamos vida.

Los matices de color no son más que cascadas,
surtidores o chorritos de la fuente original de la luz. Fuente que nos permite
beber de ella y nos ofrece todos los colores, matices y tonalidades adecuadas a
cada uno de nosotros para poder reconfortarnos o saciarnos y seguir en el
camino de aprendizaje evolutivo. 

Siempre la podemos encontrar cerca de nosotros,
tan sólo hemos de permanecer atentos y dispuestos a beberla, es decir, disfrutar
de todo aquello que la vida nos ofrece en el silencio interno de nuestra propia
luz: color fuerza-tierra, color discernimiento-aire, color amor-fuego, color
sentimiento-agua.

Sin beber de esa fuente nos convertimos en
devastadores de nosotros mismos y de la vida en sí y por supuesto de la humanidad.
Si en cambio la bebemos en cada paso, se transforma en apoyo, fuerza, alegría,
comprensión, confianza… todo aquello que necesitamos para continuar con fuerza
y confianza nuestro caminar diario.

Tener a nuestro alcance esa fuente-LUZ a través
de su color en sus millones de matices, tonalidades y vibraciones, nos permite
nutrirnos diariamente para evolucionar y discurrir por la vida, en armonía.

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