Marta Cabeza Villanueva

Hablemos de belleza, Jaume Plensa

Es cierto que diariamente la vida provoca
generar violencia, es cierto que hay quien crea humor a partir de ella y es
cierto que el ser humano debe sanarla en lugar de practicarla o no darle
demasiada importancia.

Pero también es cierto que hay personas, seres
humanos que se dedican, nos dedicamos, intensa y casi exclusivamente a generar
belleza, poesía, armonía en sus infinitos lenguajes. Hay muchos que pasan
desapercibidos y algunos que tienen la posibilidad de mostrarlo públicamente y
este es el caso de Jaume Plensa.
Según mi parecer, acepta y recibe en el 2014 su
bien merecido Premio Velazquez 2013. Nos regala sus comentarios y su
trayectoria honesta y consecuente, más allá de aplausos y pocos reconocimientos
por parte ni de Cataluña ni de España. El, es consciente de recibirlo, puede,
porque es humilde y consecuente más allá de políticas y pareceres.

Merece la pena leer la noticia por leer y
sentir sus palabras, no se cansa de reivindicar siempre la importancia tan necesaria del arte y la poesía como
ayuda a la sociedad.

 «Es
un Momento de tanta rigidez en la política, de tanta superficialidad en la
cultura y de tanta codicia en la economía, que el arte y la poesía son más
necesarias que nunca
para ayudar a la sociedad a crear modelos éticos de
comportamiento»
.

dream-mark-payne
Foto: Mark Payne
Escultura Dream en Saint Helens, en el condado de Merseyside. 
Preside una colina del antiguo barrio minero de Sutton.

“Este
lugar es más bonito con la escultura de Jaume Plensa: él le ha devuelto el alma
al pueblo”

Un sueño hecho realidad, venciendo
dificultades, como suele ocurrir, por el pueblo de Saint Helens.

Siempre comprometido con el arte como
herramienta de crear silencio, belleza y ética, de nuevo se compromete públicamente
asumiendo, como responsabilidad del artista, introducir belleza en el día a día
de la sociedad.

En
un momento delicado y decisivo de mi vida, viendo y sintiendo una exposición de
Jaume Plensa en la MAEG, pude perderme dentro de mí, escucharme y llorar, pasó
un tiempo indefinido, allí sentada frente a sus esculturas, para poder comprender
que había dejado bastante abandonado lo que más amaba en mi vida. Han pasado
muchos años desde entonces y nunca olvidaré lo que sentí y lo que decidí en
aquellos instantes.
Tomé
consciencia de lo que sentía y días después dejé de hacer lo que no sentía.

A lo
largo de mi vida, en momentos especiales y precisos, siempre me encontré
aquella belleza que necesitaba para volver a sentir y comprender. En diferentes
lenguajes; piano, escultura, pintura, color…la belleza me ayudó a tomar
consciencia y de ahí discernir actuando en consecuencia.

Gracias
Jaume por recordarnos una vez más la responsabilidad que tenemos los artistas
para crear y mostrar belleza, silencio, armonía, honestidad, ética y todos
aquellos valores que engrandecen al ser humano, como tú nos muestras siempre.
De nuevo como cada año se ha celebrado la
Plataforma Unitària contra “Les Violències de Gènere” este lunes 24 de
noviembre, vísperas del «Día Internacional per a l´Eliminació de la
Violència envers les Dones» y décimo aniversario, se celebró en el
Parlament de Catalunya, y el martes día 25 en el Saló de Cent de l´Ajuntament
de Barcelona.
Y como no hay casualidades, esta semana los
seis cortos que reúne la productora el Deseo en la película “Relatos Salvajes”
me llenaron de violencia y de humor al mismo tiempo y me pregunté: ¿Está bien
que me ría de la violencia? ¿Quizá es porque no me siento identificada? Y ¿Está
bien que la cultura se detenga para producir violencia?, o ¿Es recomendable
ocupar nuestro tiempo viendo la violencia que existe aunque esté en clave de
humor? Lo cierto es que me reí en algún momento, lo cierto es que
desgraciadamente la violencia, es una realidad allí donde nos hacen mirar. Una
realidad más cercana de lo que uno se imagina y desea. 
Los cortos nos mostraban diferentes historias y
no tengo ninguna duda en que están basadas en hechos reales, diferentes
historias en situaciones diríamos, normales o posibles: un ingeniero y la grúa,
dos conductores en carretera, un matrimonio en su celebración de boda, un accidente
en la noche, el azar del encuentro en un bar…. Situaciones todas ellas posibles
y/o habituales.
La respuesta de todos ellos es lo preocupante y
ahí incido, es preocupante no conocer la respuesta personal ante situaciones
inesperadas, no conocer la reacción interna y externa que puede generar. Creo
que nadie debe sentirse excluido en una situación inesperada, y aunque nos
preguntemos como reaccionaríamos nosotros ¿lo sabemos ciertamente? No. Se ha de
asumir la propia violencia en lugar de verla lejos y verla con toques de humor,
no sé si es sano. Reírse de lo brutal y salvaje que podemos llegar a ser es
algo serio, nos arrastra a nuestra parte animal y salvaje. Muchas veces se
define y clasifica a tribus como salvajes cuando sus costumbres son mucho más
civilizadas y respetuosas que las que demostramos en la actual. Muchas veces
vemos animales “salvajes” actuando de forma muy humana y sensible.
El ser humano debe dejar atrás su parte animal
y llegar al humano si quiere evolucionar.
Es cierto que la violencia masculina es más
frecuente que la femenina pero eso no basta ni consuela, ni salva, también la
mujer tiene desarrollada la violencia aunque esté más controlada, contenida y
escondida. De igual forma que en el hombre explota y muchas veces muestra su
agresividad como algo viril, la mujer la esconde y no quiere asumirla. En estas
seis películas cortas podemos ver como personas diríamos con vidas “totalmente
normales”, sacan su violencia más profunda y salvaje. Si leemos el periódico o
escuchamos las noticias tanto de nuestro país como de otros, constatamos que la
violencia nos rodea, envuelve y quizá nos acosa ¿para qué nos riamos? o ¿para
que seamos conscientes?
Las emociones contenidas, los problemas sin
resolver, la tensión acumulada sin tomar los ejercicios necesarios para
soltarla, la impotencia ante reales injusticias, la falta de comunicación y
diálogo entre los seres humanos, las crisis generalizadas, el ejemplo egoísta
de una sociedad deshumanizada, el estrés, la carencia de derechos humanos, … ¿Hace
falta algo más para que la violencia explote? ¿No son suficientes motivos, cada
uno de ellos en sí mismo, como para mostrar violencia en situaciones inesperadas
de impotencia? De la cordura a la locura existe solo la distancia de un hilo de
nailon casi imperceptible.
Una vez más, recuerdo y doy ánimo para que
todos, cada uno en su individualidad personal, resuelvan sus problemas
emocionales que van acumulándose desde la infancia para poder ser adultos sanos
y libres. Libres en generar tolerancia y diálogo y no violencia, libres
entregando generosidad y no haciéndose daño a sí mismos y a su entorno.

Merece la pena sanar las emociones antes
que verse envueltos en actos violentos que nos avergüencen, nos duelan o nos arruinen
la vida. Merece la pena conocer y asumir nuestras emociones para transformarlas
en armas de paz de tolerancia y libertad.

Merece la
pena que demos buen ejemplo de tolerancia y escucha a nuestra juventud para que
ellos no acumulen su violencia y sí la sanen. Merece la pena poderse reír de
actividades más humanas y enriquecedoras en lugar de alimentar la violencia.
Las medio mentiras y las mentiras envueltas en
buenas intenciones aparentes, muchas veces se convierten en verdades terribles
difíciles de aceptar y  asumir.
Podríamos distinguir dos clases de verdades: la
verdad de la mente y la verdad del corazón y junto a ellas dos claras actitudes
con rasgos diferentes. La primera tiene su fuerza y su convicción en la razón
de la lógica, los datos y la mirada inconsciente y automática hacia el futuro o
el pasado, es decir, prevé consecuencias. La segunda, la verdad del corazón,
parte de la razón del co-razón que subyace en la profundidad del ser donde no
hay datos y si sentimientos, donde no hay futuro ni pasado, tan solo un  eterno presente en cada instante.

 La verdad de la mente en su actitud crítica y
comparativa busca resultados o expectativas proyectándose hacia el futuro. Si
se proyecta hacia el futuro, genera miedos inconscientes o conscientes, si la
visión se proyecta hacia el pasado, genera culpas. En estos dos estados
emocionales, miedo o culpa, normalmente e inconscientemente, se crea una
reacción que produce mentiras piadosas o, envuelve la verdad entre rabia y
queja. Una actitud y creencia “especie de salvoconducto para sobrevivir” intentándonos
convencer con frases como: hice lo
correcto, no tengo que hacer sufrir a nadie, así no se preocupará
…. sin
tomar conciencia de que la verdad a medias 
hace daño a la persona a la que va dirigida.

En la verdad del corazón, ni existe crítica ni
juicio, no hay expectativa, ni deseo y desde luego no existe el miedo ni la culpa.
Sólo se percibe un sentir hondo asumiendo una realidad clara y concreta que
puede expresarse sin agresiones, porque la verdad conlleva rigor, sinceridad,
valentía y generosidad. Una verdad que encierra silencio en la espera paciente,
del que sabe que toda circunstancia llega en el momento adecuado y aporta lo
necesario en el proceso de aprendizaje que se llama vida. Transformar o
disfrazar esta realidad convierte a la verdad en mentira. Decir la verdad desde
el sentir hondo del corazón también conlleva severidad, expresarla desde la
mente conlleva dureza incluso maldad disfrazada, aunque sea inconsciente. 
La severidad del corazón no hace daño, solo nos
pone delante aquello que nos cuesta ver y aunque nos moleste reconocerlo no nos
sentimos heridos, al contrario se agradece ya que nos permite aceptar y
reaccionar para actuar y poder cambiar la actitud. 
En cambio en la verdad de la mente, la dureza
de la crítica y el juicio si hace daño, generan reproche, maltrato, injusticia,
rencor, rabia y alimenta la separación y el distanciamiento.
Mentir nos separa de la conciencia-luz y nos
penetra en la sombra de la ignorancia.
Siempre me pregunté ¿Porqué hay personas que se
quejan diciendo que la verdad hace daño? Porque detrás de la verdad
inconscientemente se esconde la mentira, adornada de bondad, y falsa compasión.
Es una verdad a medias expresada bajo la influencia e impulso del miedo o la
culpa. 
Decir la verdad a medias, crear mentiras
piadosas, creer que la verdad duele, pensar que no se puede ser sincero… todas
ellas son actitudes de autoengaño. 
Es mejor siempre ser sincero y honesto con
lo que sentimos y, sobretodo, ser consecuente con nuestra verdad del corazón,
única razón válida.
Sembrar sonrisas en miradas sinceras es
gratificante, despertar imaginación entre colores y formas es sencillamente
hermoso.
Llegar a los corazones inocentes de los niños con
reflexiones profundas provoca una sonrisa reconfortante.
Observarlos y escucharlos en su maravillosa y
vital diferenciación te llena de alegría e inocencia.

El mes de octubre me regala todos los años
acciones creativas con niños entre 7 y 8 años, universos multicolores de sueños
todavía vivos entre mil capacidades únicas aun por desarrollar. El Ayuntamiento
de Barcelona a través del IMEB ha creado en estos últimos años un programa de “Suport a la Lectura” . Está creado
para estimular la lectura como apoyo y refuerzo en colegios para que los niños
puedan disfrutar al leer y aprender en su tiempo libre. Conocimientos que en
una nueva generación darán sus frutos en adolescentes y adultos.
A esta edad todavía leen poco, quizá mucha
informática, mucho juego digital, muchos libros visuales y hay que  acompañarlos en la lectura, para que sientan
los cuentos maravillosos que hoy día se editan. Contarles cuentos desde la
profundidad espiritual que estos encierran les permite comprender la vida en su
totalidad, es hermoso y es necesario. Más allá de las apariencias se esconde un
mensaje oculto, es el adulto el que ha de descifrarlo para trasmitírselo a los
niños, y que ellos  lo capten, lo
registren y no lo olviden.
Los niños se llenan de todo y de todos porque están abiertos  ilimitadamente a todo. Es un buen momento
para llenarlos de ternura, confianza, alegría, sonrisa, comprensión… Hoy día  a través de fuentes no muy recomendables les
llega demasiada información precisamente no adecuada.
El tiempo de la vida del  adulto ha de encontrar “tiempos” a lo largo
del día para dedicar tiempo al niño, poder darle la atención que necesita es
básico para su crecimiento y desarrollo, tanto emocional, mental como
cognitivo. El adulto debe transmitirle a través del juego, de la lectura, de
los ejercicios matemáticos, del compartir… valores donde pueda refugiarse y
encontrar su propia valoración. Al dedicarles tiempo se les escucha, se les
conoce y se les puede orientar para que no dejen de sentirse seguros, dispuestos
a poder afrontar los conflictos que puedan sucederle a lo largo de su
crecimiento.

Nunca es bastante lo que entre todos podemos
aportar al desarrollo evolutivo del niño, del ser que se debe descubrir y
sentir su camino con claridad y autoestima.
Siempre es nuevo el aprendizaje con ellos,
siempre es enriquecedor y agradecido. Desde luego que puede desmontar tu ritmo,
desorganizar tu tiempo, movilizar tu estructura diaria, aportar cansancio
físico… pero todo se desvanece al detenerte y recordar sus gestos, palabras,
entrega, sus dibujos y colores. Merece la
pena para que el adulto no deje en el olvido su niño interior y siga también
creyendo en él y en la vida, mejor ejemplo no se les puede dar a los niños
.
Los años desaparecen casi sin tomar conciencia y, de tanto en tanto, nos rescatan para mostrarnos una realidad, ya casi en el
olvido, vivida en su momento como importante y necesaria. El muro de Berlín se
derrumbó hace 25 años. Y se pregunta uno ¿ya han pasado 25 años?  Sin darte cuenta la velocidad de la mente te
lleva del presente al pasado en un vuelo instantáneo: mayo del 68, Kennedy, La
Constitución, el Tsunami, Mandela, 6 años ya cumplidos de crisis, mamá hace ya tres
años que murió…. En un segundo todo existe o deja de existir, ¿Así es la vida?
La velocidad de nuestra sociedad es un hecho
real, la de nuestra mente también.

 

Tal velocidad ¿Es para que todo pase demasiado
deprisa sin dejar apenas huellas momentáneas? O ¿Para que realmente no nos importen
demasiado los acontecimientos sin poder quedarnos atrapados en ellos?
 ¿Es
alarmante esta velocidad? o ¿quizá es necesaria para que olvidemos rápido lo
que un día creíamos importante? Posiblemente sea sólo un ensayo de desapego y
un aprendizaje para no dejarnos arrastrar al pasado por la mente.
Si la velocidad de la vida implica deslizarnos en
ella sin que nada nos salpique ni nos roce, creo que no me gusta. Para mi es
necesario intentar implicarse, sentir, tomar direcciones, situarse sin que, eso
sí, nada externo nos afecte. Si evitamos que la realidad nos salpique, es
porque tenemos miedo a que nos arrastre y esto puede ocurrir cuando uno no está
bien situado. Quizá porque todavía no se ha detenido a escucharse, sentir y
tomar posiciones, es decir porque todavía la velocidad de la mente no la ha
sabido detener. Por otro lado la velocidad de los acontecimientos en los que
vivimos nos permite un continuo desapego de hechos, imposibles de archivar, ya
que no son necesariamente clasificables, sobre todo si queremos mantenernos en
un cierto orden y armonía. Así que la velocidad de los acontecimientos que
ocurren en la sociedad nos permite observarlos a distancia, podemos reflexionar
y dejar que sucedan con una confiada aceptación. Si reflexionamos en lugar de
dejarnos arrastrar por la mente hacia el pasado o futuro no nos implicaremos en
temas ajenos a nuestras vidas, aprendiendo de esas circunstancias externas.
Por ejemplo: si vemos que la actitud de
nuestros políticos en general es de prometer acciones imprescindibles para el
bienestar y no las cumplen ni por casualidad, podemos decidir no prometer nada
que no estemos seguros de poder cumplir, si vemos claramente que nos venden
mentiras que pueden hacer daño a otros, podemos aprender a no vender nada que pueda
hacer daño a nadie, si juzgan, no juzguemos, si…
Al final como siempre podemos ver el lado
positivo de todo lo que nos rodea sin dejarnos abatir por los acontecimientos.
El tiempo es lo que tú quieras que sea; veloz,
lento, alarmante, implacable, permisivo, aprovechable, expansivo…. El tiempo es
vida, mejor vivirla conscientemente, reflexionando lo justo sobre lo que nos
rodea y, haciendo aquello que sentimos aunque el resto del mundo no lo haga. La
vida, el tiempo, la consciencia, la verdad, la bondad, la belleza… todo es
relativo, será tal cual tú lo vivas.

 

Si hace 25 años que se derrumbó el muro de
Berlín, ¿nosotros en estos 25 años hemos derribado nuestros propios muros para
lograr ser auténticos? ¿Hacemos aquellas cosas que siempre quisimos hacer? En
nuestro silencio de almohada sabremos si hemos dejado caer nuestro muro o si
por el contrario todavía se mantiene firme impidiéndonos cruzar la barrera
entre lo superfluo o lo beneficioso e imprescindible.
Un placer escuchar de nuevo a Josep Pàmies, un
placer y una invitación a no quedarnos de brazos cruzados, cada uno desde donde
nos corresponda y podamos.

Tomar consciencia de su labor enfrentándose
tanto personal, familiar como profesionalmente ante las costumbres e ideas
arraigadas en la sociedad, merece un aplauso, que no busca y, en cambio,
reclama ser un ejemplo para que aprendamos a ser conscientes de nosotros
mismos. Ya sabemos que lo que más cuesta es ser honestos y consecuentes con lo
que sentimos, actitud necesaria para vivir en armonía y sembrar un granito de
arena en este proceso de cambio que tanto necesitamos, única forma de cambiar
el modelo de sociedad que todos añoramos.

Es duro tomar consciencia de nuestra realidad,
con la que nos levantamos y recostamos cada día, nos parece que no es fácil
aceptarla pero es mucho peor y más desgastante no hacer nada y cruzarse de
brazos. 

Individualmente es totalmente positivo
respetarnos, cuidarnos y ser conscientes de nuestro cuerpo externo para poder
proseguir de forma más armoniosa nuestro día a día. Empezando por el cuerpo,
podemos comprender nuestros bloqueos y armonizarnos externamente a través de
plantas, ejercicios… El cuerpo nos manifiesta nuestros bloqueos emocionales y
mentales y, como es nuestro aliado, nos avisa para que cambiemos de actitud. Lo
que pensamos, sentimos y actuamos ha de ir en la misma dirección para que
nuestra frecuencia vibratoria funcione en armonía. Para lograrlo, no sólo
tenemos que cambiar de  hábitos
alimenticios, que realmente son necesarios, también hemos de mantener nuestra
mente sosegada y nuestra actitud ha de encontrar nuevos hábitos no repitiendo
los anteriores, ya que todo ello nos provoca las enfermedades o molestias físicas. Si no se
cambia en los tres planos, pensar, sentir y actuar, siempre unidos en la misma
dirección y propósito, la mejoría física o la sanación pueden desaparecer.

Médicos, Terapeutas, Sanadores,
Asociaciones,… Ya hay muchos grupos que trabajan conjuntamente para lograr
una misma toma de conciencia mostrando, expresando y sobre todo experimentando
otras realidades que permiten al ciudadano de a pie, no creerse todo lo que nos
venden los medios de comunicación. La mayoría están conformados o vendidos atrapados
por su seguridad laboral, mostrando una realidad que no es la verdadera ya que
los intereses de las grandes multinacionales están detrás absorbiendo la
política, la economía, las empresas, las profesiones, y al mismo ciudadano de a
pie, es decir a toda la sociedad.

Sabemos que ya hay algunos grupos que trabajan
para el cambio de conciencia ciudadana pero también se sabe que la sociedad
cambiará cuando el ciudadano sea el mismo el que dé un giro y se respete. Es
necesario que cada persona cambie de ideas, creencias y hábitos en su casa, en
su trabajo y profesión, en su relación con la vida.

Josep Pàmies lo pide, lo reclama y nos lo pone
delante para tomar conciencia de la gran importancia que tiene la labor
individual como la grupal. Egoístamente merece la pena y será un bien común
cuando la epidemia de consciencia y el respeto, nos contagie a una muy gran
mayoría..

 ¡!!!!!!! 
Cómo no intentarlo ¡¡¡¡¡¡¡¡
Nos cuesta hablar de la muerte aun sabiendo que
un día, conscientes o no, llegará. 

Nos planteamos muchas veces ¿Por qué evitamos
hablar de ella?

La naturaleza humana por mucho que intente ser
consciente, raramente permanece en presente. Generalmente y continuamente se
vive en futuro y, pensar en el mañana, nos inunda de miedos. Los miedos son la
enfermedad más grave de este siglo, muchas veces son inconscientes creados por
nosotros mismos y aumentados por la enorme manipulación social que busca
influir y manipular al ciudadano para atraerlo a sus intereses y beneficios.

Si por el contrario no te dejas inundar de
miedos ajenos e intentas permanecer atento en el instante presente surge una
nueva pregunta,  ¿cómo se puede ser
consciente de la muerte estando vivo en el aquí y el ahora? Sintiéndonos unidos
al todo.

Cuando vivimos el presente nos hacemos uno con
la vida,  con el mundo interior, con el
mundo que nos envuelve, con las personas, con los otros reinos inferiores…. La
muerte no existe tal como la llamamos o la identificamos, tan solo es un estado
diferente al que conocemos habitualmente en nuestra vida cotidiana.

Es la ignorancia la que nos lleva al miedo, es
el desconocimiento el que nos arrastra al miedo, es la falta de recuerdos de
esos momentos, que tantas y tantas vidas ya hemos experimentado, la que nos
empuja hacia el miedo, es la falta de
escucha interior la que nos inunda de miedo
.

“Miedo” la palabra clave de estos tiempos, nada
tiene solución, nada se puede resolver, nada puede cambiar, nada de nada se puede lograr con miedo,
nada de nada. Miedo significa
paralización total, negación, oscuridad, sombra, desequilibrio, dudas,
incertidumbre, pérdida de identidad….

El miedo tan solo es importancia personal.

Para confiar, creer, dejarnos fluir, aceptar la
vida y sus circunstancias,  para abrirnos
a lo nuevo y desconocido solo hay un camino, permanecer en la atención clara y
profunda del presente. Único instante en donde sucede todo, donde somos
conscientes penetrando en lo nuevo y abstracto. El futuro será mañana presente
y, el ayer fue presente.

¿Cómo podemos comprender algo que no ha
sucedido en nosotros todavía? Aceptando y sintiendo el desapego de nuestros
amigos o seres queridos cuando se marchan, podremos acercarnos a comprender y a
sentir que no los hemos perdido, tan solo están de viaje y viven en otro lugar
donde también un día podremos ir nosotros.

Si se despiden en paz, la paz nos llena, si lo
hacen dulcemente, dulcemente comprendemos que estarán mejor y que ya terminaron
su recorrido junto a nosotros. Si la vida nos impide despedirnos de ellos no
nos queda más que  recordar todo lo bueno
que hemos vivido junto a ellos. Ya sé que entenderlo resulta difícil, casi
imposible, no hay ni que intentarlo, solo aceptarlo,  de esa forma lo podremos comprender un día y esa
comprensión siempre será enriquecedora.

Este año nos desapegamos con cariño y
agradecimiento de varias personas cercanas que junto a nosotros caminaron en
busca de la paz, ellas ya lograron la paz eterna.

Mientras tanto agradezcamos su compartir, sus
sonrisas y su valor, su vida en la nuestra. 

Hasta siempre Ana María y María Antonia
El otoño dio comienzo entre sol y lluvia, calor y
pequeños toques de color rojizo en los campos. Algunas hojas van desmayándose
suavemente cubriendo con timidez algunos rincones de la naturaleza todavía
húmeda y verde. Los alimentos van cambiando, las setas este año son generosas y
nuestro cuerpo pide atención después del verano.

¡Cuán necesario es el cuerpo para proseguir el
camino diario! Cada día tomo más consciencia del respeto que se le debe dar. A
lo largo de mi vida, quizá por haber elegido una madre bastante hipocondríaca
le presté poca atención, lo respeté lo justo y lo cuidé lo imprescindible. La
verdad es que se portó muy bien y lo sigue haciendo, responde rápido y preciso
desde hace ya unos años a mi atención respetuosa y consciente.

Del mismo modo que en el inicio del otoño las
hojas van cayendo dulcemente, dejándose llevar por vientos aún suaves y
cálidos, también es recomendable ir dejando atrás hábitos que conscientemente
reconocemos, para que los vientos fríos y valientes del invierno, ya cercano,
no nos encuentren cargados de viejas hojas caducas. Las frutas y hortalizas del
otoño se dejan ver ya, para que empecemos una dieta apropiada, seamos generosos
con cuerpo, preparémosle para disfrutar de un largo invierno.

Demasiadas hojas, demasiadas cargas por soltar,
demasiados alimentos innecesarios, nos impiden ver muchas veces el camino
adecuado y, nos hacen perder la perspectiva de la consciencia así como la
ligereza de un cuerpo equilibrado. 

Muchas veces, confiándonos en «mañana ya empezaré» tenemos que pedir auxilio para ser rescatados. Disfrutemos de este otoño cálido sin olvidarnos de que ya es otoño, tiempo de desapego y recogimiento. Es totalmente recomendable ser generoso con uno mismo.

             
De nuevo una toma de conciencia de la realidad del
mundo editorial y de la cultura en la que vivimos.
Una realidad con diferentes miradas y actitudes:
–        
Un tsunami que arrasa el mundo de la edición.
–        
Una oportunidad para no rendirse y mantenernos en lo que amamos.
–        
Una opción para encontrar nuevas vías y soluciones.
–        
Un vacío de respuestas, respeto y salidas dignas.
–        
Una claudicación en el cansancio de esperar soluciones.
–        
Maravillosas creaciones al margen de la crisis.
–        
Imagen de pérdida general en el recorrido de logros adquiridos
Palabras, imágenes, textos, ebooks, encuentros,
puertas cerradas, soluciones a largo plazo, miradas cruzadas, búsquedas
inciertas, explicaciones demostrativas, nuevas ideas creativas, buenas
intenciones, aceptación de la realidad presente, sueños por mantener y
perseguir. Todo unido bajo un mismo techo, UF¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Hay que preguntarse cuál es la actitud correcta
para continuar y tomar decisiones. Los balances deprimen  ¿quizá sólo hay que verlos como un dato de
la realidad general?. Mirar nuestro propio balance nos puede dar mayor visión y
una realidad a mejorar. Si después escuchamos lo que sentimos y amamos se puede
vencer el balance general e ir en busca de soluciones particulares. No creo que
sea una buena opción tirar la toalla o esperar que nos traigan las soluciones
soñadas a la puerta. Una solución pequeña e individual puede contagiar, incluso
puede servir para unirnos y lograr lo que nos gustaría que ocurriese.
La realidad es un hecho, no hay duda, pero también
podemos crear otras, ¿No? ¿Con ideas nuevas, atrevidas y compartidas?.
¿Somos
creativos o no?
¿Estará ocurriendo todo esto para que nos
atrevamos a dejar la invasión de la globalización y despertemos la
diferenciación que nos distingue? Somos
creativos por naturaleza, por riqueza cultural, social, religiosa, es decir,
por esencia, lo llevamos escrito en nuestro ADN.
Después de los datos realistas, es necesario
seguir persiguiendo nuestros sueños hasta lograrlos, para llegar a ellos
tenemos que dejar lo que llamamos fracasos a un lado y continuar.
Os animo a
que sigáis con vuestra propia identidad para lograrlos.

La Luz a
través del color nos transmite su fuerza, vibración que nos permite la libertad
infinita de ser nosotros mismos y recorrer nuestro destino.

De nuevo en
Chartres, de nuevo en el encuentro anual de la Luz. 

Fiesta de Luz
difuminada en mil tonalidades diferentes bañando cualquier lugar e inundando
todos los rincones.
Continuo
movimiento extendiéndose en todas las tonalidades posibles e inimaginables.
Alarde de
creatividad hecha realidad.
Color que
dibuja una ciudad abierta al cambio, dispuesta a renovarse y mostrarse.
Tenemos la
suerte de disfrutar mucho más sol que en otros países, mucha más luz, mucho más
color y mucha más vibración. Un color natural que nos rodea para utilizarlo,
disfrutarlo y valorarlo.
Disfrutemos
de la luz – color que nos envuelve y nos alimenta.
Tomemos más
conciencia de todo lo que tenemos, de todo lo que ya somos.

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