Recogimiento

La lluvia persistente ha peinado los girasoles del
jardín, lentamente al final del verano fueron inclinándose hacia dentro. Poco a
poco dejaron de buscar fuera y comenzaron a mirarse cada uno a sí mismo, sin
observar su entorno, sin buscar ya nada. Quietos, solo mecidos por algún viento
sorpresa, se dejaban acompañar por algunas hormigas trabajadoras y persistentes
que seguían subiendo y bajando por su tronco recto y alto.

 

Sabían que llegaba el momento del recogimiento y
se dejaron caer suavemente, con la humildad del que sabe mirar hacia abajo y en
silencio.

 

El otoño de pronto los ha desnudado, sus hojas y
pétalos han caído y su proceso llega casi al final. Un tiempo de reposo,
recogimiento paciente en la espera de entregar el fruto.

 

Continúan estando bellos en su desnudez, ya nos es
tiempo de lucirse, lo saben, tan solo esperar y entregar lo mejor de sí mismos.
Cada estrella a dado forma a una pipa, alimento que nos ofrecerá cuando llegue
su momento.

 

Los he acompañado al interior cuidando que la
lluvia no les haga perder su fuerza, agradeciéndoles su precioso y sorprendente
proceso.

 

Es tiempo de recogimiento también para nosotros,
los que vivimos en el hemisferio norte, tiempo para continuar con paciencia en
nuestros procesos personales.

 

Ver caer las pipas, saborearlas y compartirlas
será como sentir nuestros propios logros a lo largo de estos meses venideros. Podremos
sentir su energía sintiendo el calor del sol guardado en su memoria mecido en
nuestro interior.

 

Guardemos bien nuestro calor del corazón, protejámoslo
así podremos disfrutarlo y compartirlo.

 

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