Ponencia en Universidad de la Rioja sobre Violencia de Género

Acabo de participar en la Universidad de la Rioja sobre el tema “Perspectivas sobre la violencia de género”

“El Arte Humaniza, eres imprescindible, pide ayuda”

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Violencia de género, violencia humana o Universal.

¿No sería preferible hablar de igualdad de derechos entre el hombre y la mujer que insistir en violencia de género?

La palabra derechos nos recuerda una actitud, el hecho de permanecer en pie, derechos, en actitud digna, respetando nuestro lugar, reclamándolo si es necesario y tantas veces sean necesarias.

Cuando llega el mensaje de violencia de género todos sabemos de qué se trata, en cambio si leemos igualdad de derechos cuesta más llegar al tema real, es muy amplio y gran parte de la sociedad ha olvidado cuales son los derechos de todo ser humano. En mi opinión se debería insistir más en hablar sobre derechos de igualdad sin alimentar la palabra violencia tantas y tantas veces promocionada, publicada, expresada, alimentada…

Está claro que hombres y mujeres no somos iguales pero en derechos humanos sí, desde el momento en el que nacemos, excepto en algunas culturas en las que la mujer es todavía de segunda clase.

El derecho con sus leyes lo defiende, la Constitución los describe, las asociaciones acogen, los hospitales ayudan… pero la realidad es que no funciona también como se desearía, el hombre siglo tras siglo, tiene prioridad ante la mujer e incluso las leyes reaccionan con mayor condescendencia. Algo ha mejorado aunque muy despacio, la prueba está en las dificultades con las que se encuentran muchas mujeres maltratadas ante los organismos oficiales; sanitarios, sociales, jurídicos, psíquicos e incluso en la parte humana familiar.

¿Por qué tanta sensibilización en este momento en el que vivimos? ¿Será para tomar una nueva consciencia, una nueva actitud más real, positiva y eficaz? Todos hemos sufrido más o menos violencia y también hemos formado parte de ella, física o psicológicamente. Y cuando digo todos, es hombres y mujeres y, de todos depende el cambio que esperamos. Hay que dejar de mirar fuera, juzgar, criticar y provocar más violencia, tenemos que romper las propias barreras personales para que el sistema patriarcal en el que vivimos pueda mejorar e incluso transformarse. Lo que nos ocurre es consecuencia de nosotros, de nosotros mismos y, aunque es difícil aceptar que uno es responsable de sus circunstancias y que no es el mundo el que está contra mí, se puede alcanzar la comprensión y la transformación si somos capaces de reconocernos tal cual somos, es decir mirándonos sin máscaras ni disfraces.

Los valores de la sociedad no cambian tan deprisa como nos gustaría aunque las mujeres empoderadas y despiertas van avanzando y van sembrando los cambios. “Es mejor ser una naranja entera que media naranja”. Kate Bolick. La Vanguardia 5/7/2016.

La violencia está enraizada en emociones bloqueadas y encerradas en el olvido de la memoria celular desde nuestro aprendizaje de niños, se esconde en el silencio mudo, en el golpe incontrolado se manifiesta en las palabras crueles y desconsideradas, se alimenta en la necesidad del ego para tener la razón o en la claudicación de no valorarse.

No me gusta la palabra violencia de género conlleva violación, acción de violar y me impulsa a recordar la violencia de la humanidad siglo tras siglo, me transporta a una realidad alimentada por el miedo, una humanidad que no quiere reconocerla en su propia persona. Me define que parte de la humanidad está encerrada en su propia cárcel, me obliga a sentir que hay un camino muy largo por recorrer y sobre todo no me gusta porque me recuerda que no basta con hablar que hay que actuar cada día en ese camino, en esa voluntad de cambio tan necesaria y urgente.

Hoy día hay muchos caminos para lograr la reconciliación; opciones psicoterapéuticas, creativas, artísticas, médicas, educativas… Realmente hoy es un momento excepcional para lograrlo, un tiempo favorable para esa transformación si todos vamos a ella, si todos colaboramos tanto en nuestro propio proceso personal como en nuestro lugar profesional, hombres y mujeres.

Todos podemos actuar mejorando nuestra actitud personal aportando también la ayuda o colaboración allí donde nos corresponda, no olvidemos que formamos parte de esta lacra de la sociedad y todos debemos aportar nuestro granito de arena para erradicarla.

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